sáb
16
ene
2010
Uso del casco para la bicicleta
Ten claro que llevar casco no evita en modo alguno que se produzcan caídas o accidentes , ni tampoco garantiza protección total ante cualquier tipo de impacto.
El casco debe estar bien colocado, cubrir parte de la frente y debe permanecer fijo, pero sin llegar a resultar incómodo.
La correa de sujeción debe estar bien ajustada y abrochada para que no se mueva en ningún momento el casco. Centraliza la hebilla para que quede por debajo de la barbilla. Será más fácil ajustar
las correas con el casco quitado. Si abres la boca al máximo, deberías sentir como el casco presiona tu cabeza.
Después de un golpe , aunque no se aprecien daños externos, el casco debería ser sustituido. Es fácil que el golpe modifique la estructura interior del casco y, por lo tanto, el nivel de
absorción y protección.
Los cascos de bici funcionan por compresión, el poliuretano se comprime (clentándose de paso) y así disipa la energía que en otro caso recibiría la cabeza. Así que tras un golpe hay que
cambiar de casco. De paso si un casco se rompe es que no ha funcionado.
El casco debe ser específico para bicicletas y debe estar homologado.
Asegúrate de que el casco es de la talla adecuada .
Los cascos caducan, cuando compres uno siempre fíjate en la fecha de fabricación (debe estar indicada en una etiqueta en el interior del casco). A partir de la fecha indicada, el casco será
eficaz durante una media de 3 a 5 años, según el modelo.

