jue
06
oct
2011
La rígida, como la llamamos es pura poesía. Sin el amortiguador trasero, se puede sentir el alma de la ruta. Se comporta nerviosa, dura, dando emociones en ocasiones difíciles pero plenas. El placer de conducción se acentúa curva tras curva, que te da la percepción de la pista debajo de las piernas, a cada menor golpe. Cada momento se multiplica en la conducción, sobretodo haciendo una conducción dura.
Y nada mejor para comprobar como se comporta una rígida, que disfrutar de la conducción de Jinya Nishiwaki en los senderos de Pemberton (Columbia británica) en un film de Matt Butterworth.