Móstoles-El Escorial
Como cada fin de semana hemos quedado para hacer una ruta en grupo y pasar una mañana de deporte y naturaleza. Esta vez decidimos hacer el trayecto que va desde la localidad madrileña de Móstoles, hasta el municipio de El Escorial, situado al noroeste de la Comunidad de Madrid y en un enclave ideal para disfrutar de la bicicleta y la naturaleza.
Nuestro punto de encuentro es la estación de cercanías de Móstoles El Soto, lugar donde comenzaremos nuestra aventura. Son las 8:30 de la mañana y ya estamos todos, es hora de partir, todos sabemos que en este tiempo y en adelante, la hora para hacer nuestro deporte tiene que ser de las primeras de la mañana, ya que el sol a media mañana es muy fuerte, y nada recomendable.
Comenzamos dirigiéndonos a la localidad de Brunete, primer pueblo de nuestra comunidad que atravesaremos, antes pasamos por el parque de El Soto y como no, por el famoso puente de hierro. Este puente fue levantado para que la antigua línea de tren que unía Madrid con Almorox (Toledo) salvara el cauce del río Guadarrama, y ahora no hay ciclista de la zona sur que no lo conozca o lo haya atravesado.
De camino a Brunete cuando ya habíamos recorrido unos 8 km se une a nuestro grupo nuestro nuevo amigo Rubén, por lo visto había decidido venir pero por un despiste nuestro no contábamos con él, menos mal que nos consiguió encontrar y así unirse a nuestra pequeña travesía mañanera. En los planes de Rubén no estaba el llegar a el Escorial, pero nos acompañaría en buena parte del recorrido, hasta Valdemorillo.
El sol era radiante y el día esplendido, todo era ideal para la practica del MTB, estábamos con ganas y el ritmo era bastante bueno. Nuestra primera parada fue en Quijorna, decidimos parar, comer algo y reponer fuerzas ya que a partir de este punto la cosa empieza a ponerse seria, comienzan las subidas y las rampas empinadas, a esto ya hay que sumarle el calor que a estas horas ya aprieta con fuerzas. Unas barritas, un sándwich, y Rafa jeje, un bocata de atún con pimientos que daba miedo sólo de verlo. Todo es válido para subir estas cuestas.
A unos valientes como son los que componían este grupo, no les fue demasiado complicado sortear estas fantásticas rampas, aunque en algún momento hubo quien se bajo de la bici por la gran dificultad que presentaban algunos tramos. Una vez coronados los cerros que nos separaban de Valdemorillo despedimos a nuestro amigo Rubén, que comenzaba el regreso hacia Móstoles, con lo que habíamos subido no me imagino como se lo paso Rubén en la bajada, seguro que como un niño con un juguete nuevo.
Nos disponemos a atravesar Valdemorillo no sin antes hacer una paradita para tomarnos un Acuarius y unas naranjas que Fede compró. Con las fuerzas otra vez recuperadas y refrescados, continuamos el camino, en este punto de la ruta ya se puede apreciar el cambio del paisaje, ahora mucho más serrano.
Ya nos queda poco para llegar a nuestro destino, tenemos dos opciones, ir por la silla de Felipe II o por la calzada romana, nosotros decidimos adentrarnos en la calzada romana. el camino es precioso con unas sendas increíbles formadas por rocas, que son muy divertidas pero en las que hay que poner total atención, ya que a la mínima te puedes ir al suelo.
En esta época del año el campo esta precioso, hay una gama infinita de colores y las flores están en plenitud. por lo que es muy recomendable hacer esta ruta en este tiempo.
Una vez en El Escorial, nos dirigimos a la estación de cercanías para regresar cada uno a su casa, pero antes de tomar el tren tuvimos el tiempo necesario para tomarnos unas cervecitas y un aperitivo, que lo teníamos merecido.
Os esperamos en la próxima.
Alberto.
1 Comentario
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#1
Me supo un poco mal la verdad haberos dejado en la estacada, pero bueno, me alegro por otro lado de haber compartido, aunque sea parcialmente, la ruta con vosotros.
Alberto, estas en lo cierto la bajada desde Valdemorillo fué acojonante, técnica, rápida y sobre todo larga, hasta el punto de que llegué a desear un pequeño respiro ya que tanto traqueteo y tanta tensión me estaban empezando a pasar factura y como dijo Rafa, las manos se me empezaban a dormir.
Bueno chavales, nos vemos en la próxima!
Rubén 
